"Los poetas levantan castillos en el aire, los locos los habitan, y alguien, en la vida real, cobra el alquiler"

SIN MIEDO

"Sólo con la moderación se puede estar preparado para afrontar los acontecimientos. Estar preparado para afrontar los acontecimientos es poseer una acrecentada reserva de virtud. Con una acrecentada reserva de virtud, nada hay que no se pueda superar; cuando todo se pude superar, nadie hay que conozca los límites de su fuerza"

EL ARTE DE LA GUERRA

El conocimiento resulta esencial para lograr la victoria y lo protege a uno del peligro.



domingo, 21 de febrero de 2010

Kafka y la muñeca viajera

En el último año de su vida, Kafka encontró en el parque Steglitz de Berlín a una niña que lloraba desconsoladamente. La niña contó a Kafka que había perdido a su muñeca, pero éste le explicó que su muñeca estaba en realidad de viaje y que a través de él, el cartero de las muñecas, podrían estar en contacto. Así, durante tres semanas, Kafka fue escribiendo y entregando cartas en nombre de la muñeca viajera a la pequeña.
Según cuenta Dora Dymant, su compañera en aquellos días, el estado febril con el que Kafka escribía esas cartas era compatible al de cualquiera de sus inmortales obras.
Jordi Sierra i Fabra nos ofrece el relato de aquella experiencia de la que jamás volvió a saberse nada, como tampoco de aquellas cartas que constituyen uno de los misterios más hermosos de la narrativa del siglo XX.